Un escape room es una sala temática donde tú y tu equipo deben encontrar pistas y resolver acertijos para salir de la sala o cumplir un objetivo dentro del tiempo asignado (generalmente 60 minutos).
Elegir un escape room
Si tienes suerte, en tu ciudad ya hay varias opciones disponibles. Sitios como TripAdvisor o Yelp pueden darte una idea de las empresas de escape room más populares de tu zona, y son un buen punto de partida. Revisa los distintos temas e historias y elige uno que te resulte interesante o emocionante. ¿Te apetece intentar robar un banco? ¿O prefieres intentar detener el lanzamiento de misiles nucleares antes de que se acabe el tiempo? ¡Tal vez escapar de las garras de un asesino en serie sea más lo tuyo! Ten en cuenta quiénes formarán tu equipo, ya que ciertos temas y requisitos físicos pueden no ser adecuados para todos.
Por lo general, las empresas son bastante claras al indicar lo que se espera de los jugadores y si hay factores de miedo. No todas las salas requieren que te encierren literalmente y la mayoría no tienen temática de terror, así que no dejes que eso te desanime.
Elegir tu equipo y hacer la reserva
Lo ideal es contar con personas que se conozcan lo suficiente como para comunicarse eficazmente y que sepan cuáles son las fortalezas y debilidades de cada uno. La diversidad también suma: distintos enfoques y mentalidades contribuyen a un equipo más sólido en general.
Los escape rooms son una excelente alternativa para actividades de team building, ya que refuerzan e impulsan la comunicación y el trabajo en equipo. También son una gran actividad social entre amigos y familia, y pueden acercar a jóvenes y mayores.
Algunas salas aceptan reservas hasta completar el aforo; si no reservas todas las plazas, podrías terminar jugando con desconocidos. Otras empresas ofrecen la sala en modo privado para tu grupo. Es importante comprobar esto al reservar para evitar decepciones. Jugar con desconocidos no siempre es tan malo como suena, pero probablemente para tu primera vez sea preferible ir con gente conocida.
La capacidad de las salas puede variar mucho; la mayoría exige un mínimo de 2 jugadores y un máximo que puede ir de 4 a 10 o más. En la primera partida no viene mal tener muchas manos ayudando, pero seguramente descubrirás que cuanto más juegas, más querrás verlo y hacerlo todo tú mismo. Un equipo muy grande corre el riesgo de que no participes tanto como te gustaría o incluso de perderte acertijos enteros mientras estás en otra parte de la sala. Tras un par de partidas, puede valer la pena llamar a la sala para pedir consejo sobre el tamaño óptimo de equipo para sus salas específicas si no estás seguro.
Una vez que hayas reservado, asegúrate de recibir el correo de confirmación… ¡y empieza a emocionarte!
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Leo Dennett
Game Master
Fox in a Box